EL MATRIMONIO Y EL DIVORCIO.
Por: JHON JAIRO GOMEZ TOVIO
Concilio de Iglesias Evangélica Dios es Amor.
Antes de entrar en las definiciones, características e historia del Divorcio, es necesario considerar la preexistencia de una relación vinculante de carácter legal denominado Matrimonio, el cual es considerado como la institución social más importante en la que a través de esta se establece la integración de una familia, derivada de la ley biológica que exige la perpetuidad de una especie, en este caso la humana.
Según las Escrituras, en esencia, lo que debemos enfatizar como cristianos es que el matrimonio es mucho más que sentirme bien con alguien. Es un pacto con Dios y con la otra persona (Mal. 2.14; Pr. 2.17). El matrimonio es una institución fundamental y esencial en la sociedad y debe conformarse al modelo de Cristo y su iglesia. Es un pacto de responsabilidad, y es aborrecible romperlo por razones incorrectas.
Hoy en día , Desde el punto de vista constitucional el matrimonio lo definen como contrato civil (presencia del Estado) y solemne( porque necesita requisitos para que tenga validez), celebrado entre dos personas de sexo diferente(hombre y mujer), con el objetivo de perpetuar la especie".
Desde una visión jurídica, el matrimonio se ve como un contrato realizado libremente por el consentimiento de los dos contrayentes. Un contrato del que se originan unos derechos y unas obligaciones. Así se habla de los deberes matrimoniales, el derecho al cuerpo del otro, etc.
La teología actual aborda el matrimonio no como contrato sino como una vocación. Los esposos cristianos «cumpliendo su misión conyugal y familiar, animados por el espíritu de Cristo... llegan cada vez más a su pleno desarrollo personal y a su mutua santificación, y, por tanto, conjuntamente, a la glorificación de Dios». El matrimonio no debe quedar reducido a un contrato. El mutuo compromiso de los nuevos esposos es, más bien, el punto de partida de un proyecto común, de una vida compartida conyugalmente en la que están llamados a alcanzar su pleno desarrollo personal: humano y cristiano.
ANALIZEMOS LA INSTITUCION DEL MATRIMONIO:
"Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. (...) Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre. Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él. Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne" (Génesis 2.18, 20–24).
Los versículos citados arriba nos explican cómo fue establecido el primer matrimonio. El propósito de este primer matrimonio fue para que Adán tuviera una compañera que lo ayudara. Dios había dicho:"Le haré ayuda idónea para él". ¿A qué se refería Dios al decir que ella sería una "ayuda idónea" para Adán?
Dios hizo que Eva fuera una ayuda idónea para Adán. Idóneo quiere decir "propio para una cosa". Eva fue propia para Adán; es decir, ella pudo ayudarle exactamente en las áreas de su vida donde él necesitaba ayuda. En lo que Adán pensaba sólo con la lógica, Eva contribuía con una perspectiva intuitiva mucho mejor. En cuanto a Adán, él proveyó la fuerza, pero Eva añadió la ternura.
El hombre al despertar del sueño y al ver a la nueva criatura de Dios, él se reconoce en ella, y en las primeras palabras pronunciadas por el ser humano en la Biblia, declara que se ve reflejado en ella a través de una identificación total (Gn. 2: 23).
El hombre ve la mujer como su complemento se realiza a través de una relación: “Ésta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Gn. 2: 23).
Además, Dios creó a Eva para que, al habitar con Adán, diera a luz hijos. De otra manera hubiera sido imposible que el género humano cumpliera con el primer mandamiento que Dios les dio: "Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla" (Génesis 1.28).
El matrimonio exige fidelidad, una fidelidad que brota del auténtico amor conyugal, de la alianza personal de los esposos, del bien de los hijos y de la dimensión social de la institución matrimonial que rebasa los intereses privados de los cónyuges. Por ello, el vínculo conyugal del matrimonio queda sustraído a la voluntad de Dios y alas determinaciones privada de los cónyuges las cuales se considera intrínseca e indisoluble.
.la unión matrimonial debe entenderse como una comunidad de amor. Es el amor conyugal el que vivifica y da sentido a toda la vida matrimonial.
Una moral conyugal basada fundamentalmente en la distinción de fines primarios y secundarios, o en el cumplimiento de unos deberes y la exigencia de unos derechos nacidos de un contrato fácilmente puede terminar en puro legalismo vacío de amor. El amor conyugal es la verdadera fuente de responsabilidad matrimonial y familiar y de fidelidad mutua. Resumiendo, a la hora de presentar a las parejas una visión correcta del matrimonio es necesario estar atentos para utilizar el lenguaje más adecuado y ofrecer el contenido apropiado. No es lo mismo hablar de la institución matrimonial que del amor conyugal; del matrimonio como contrato o del matrimonio como vocación; de los fines del matrimonio o de las exigencias del amor matrimonial; de los derechos y deberes matrimoniales o del matrimonio como comunidad de amor.
Debemos tener en cuenta que el matrimonio ha sido incorporado por Dios al orden mismo de la salvación en Cristo. Por eso, la unión matrimonial «en el Señor» reviste para el creyente una significación y un valor especial, y su estabilidad e indisolubilidad adquieren una particular firmeza.
El matrimonio de los cristianos es, por voluntad de Cristo, vinculo que actualiza y manifiesta en los esposos la unión inefable, el amor fidelísimo y la entrega irrevocable de Jesucristo a su esposa la Iglesia (cfr Efes. 5, 22 y ss.).
las parejas que se casan , saben que están entrando en una relación de pacto (Malaquias 2:14).,sabiendo que un pacto es un acuerdo entre dos personas que se unen en una relación duradera y profunda.
Un pacto es una obligación ilimitada; un compromiso fuerte, aún hasta la muerte. Entrar en una relación de pacto quiere decir morir a la vida independiente. Los compañeros de pacto están de acuerdo en dar su vida el uno al el otro, a poner las necesidades del otro por encima de las suyas.
El que ama con el amor del pacto es fiel a ese amor cueste lo que cueste (1 Corintios 13:4-7).
El Dios de la Biblia es un Dios de pactos. los pactos tienen promesas, condiciones y señales. en el casamiento hicimos promesas el uno con el otro: amar, honrar, cuidar, obedecer... y se incluyeron ciertos términos: en riqueza y pobreza, en enfermedad y salud, hasta que la muerte nos separe... esto se conoce también como los “votos matrimoniales”, votos que tenemos que cumplir (Eclesiastés 5:4-5).
-Como el hombre necesita de un recuerdo visual, el anillo nupcial representa la señal más conocida de pacto matrimonial. Con los anillos, se sellan las promesas y el pacto del matrimonio. El oro es bello, duradero y de mucho valor. El amor matrimonial puro es mucho más bello que el oro, también es perdurable, siendo, además, de muchísimo más valor. El círculo del anillo no tiene fin. Tampoco el verdadero amor entre esposo y esposa no tiene fin.
En la actualidad moderna se ha visto en muchos personajes que ven en el matrimonio como si fuera un contrato jurídico, cuyas soluciones las unen alas diferentes leyes constitucionales.,es así que muchas personas se casan y a poco tiempo acuden al divorcio como único camino para las soluciones de sus problemas matrimoniales. Muchos quieren imitar a los actores de telenovelas, Alos famosos de la música que miran al matrimonio no como acto sagrado sino como un juego de locos que aparentan estar enamorados.
El Divorcio se puede definir como "la disolución del vinculo matrimonial que deja a los cónyuges en la posibilidad de contraer otro matrimonio". También puede ser definido "El Divorcio como la ruptura del vínculo conyugal, pronunciado por tribunales, a solicitud de uno de los esposos (Divorcio por causa determinada) o de ambos (Divorcio por mutuo consentimiento) sanción resultante de una acción encaminada a obtener la disolución del matrimonio".
Es decir que el divorcio es sinónimo de rompimiento absoluto y definitivo del vínculo matrimonial entre los easposos.
En el Derecho Romano, la disolución del matrimonio se conocía como Divortium y por la intervención de una autoridad judicial facultada por las leyes. -
Se producía por diversas razones, entre las cuales podemos señalar:
1 Por incapacidad matrimonial de cualquiera de los contrayentes;
2 Por la muerte de uno de ellos;
3 Por Capitis Diminutio;
4 Por el incestus superveniens, que ocurría cuando el suegro adoptaba como hijo a su yerno y los cónyuges quedaban en condición de hermanos.
5 Por llegar al cargo de Senador quien estuviese casado con una liberta.
6 Por la cesación de la Affetio Maritales, consistente en la voluntad de ambos cónyuges de poner término al matrimonio.
En la legislación Francesa no estaba permitido el Divorcio, el matrimonio era considerado indestructible, eclesiástico y sagrado, pero a partir de la Revolución de 1739, se abrió la posibilidad de dar por terminado al matrimonio mediante el Divorcio-Contrato y posteriormente surge el Divorcio-Sanción. Fueron asimilando varias ordenanzas que planteaban la posibilidad de pedir el divorcio en los casos de:
1. Adulterio,
2. Por la muerte de unos de los cónyuges,
3. Por la condena a pena criminal,
4. El abandono del hogar,
5. Los excesos
6. Sevicias,
7. Las injurias graves del uno para con el otro;Es decir todo lo que hiciera intolerable el mantenimiento del vínculo conyugal,Pero la palabra de Dios es muy clara en este aspecto cuando dice:
"No seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio" (Malaquías 2.15-16).
Hemos visto que es el plan de Dios que el matrimonio representen la fidelidad de Dios en la tierra. Esto se hace cuando nosotros como cónyuges nos entregamos únicamente el uno al otro, pase lo que pase, hasta la muerte. En tal cuadro obviamente no cabe el divorcio..
Pues, ¿qué es lo que Dios nos manda con relación al divorcio? En primer lugar, pongámonos de acuerdo en un punto muy esencial: Dios aborrece el divorcio. Él así lo dice en Malaquías 2.15-16. Dios aborrece cualquier infidelidad a los pactos o contratos en los que hemos entrado. ¿Cómo no va a aborrecer también la infidelidad a los votos matrimoniales?
Hemos visto que Dios aborrece el divorcio. Pero, ¿por qué lo aborrece? ¿Qué hay en el corazón de Dios que hace que él sienta tanta repugnancia hacia el divorcio? Primeramente, es porque.... El divorcio rompe el significado simbólico del matrimonio:
Dios nos ha dicho que la relación matrimonial es figura de la relación entre Dios y su pueblo. Esto es porque ¡ambas relaciones son muy semejantes! En ambos casos, Dios requiere una fidelidad absoluta.
Dios siempre cumple sus promesas. La Biblia dice que él no puede mentir. La fidelidad de Dios es una parte integral de su carácter. Es su corazón.
En fin, Dios aborrece el divorcio porque el divorcio constituye una burla descarada ante los mundanos de la fidelidad de Dios. Además, Dios lo aborrece porque.... El divorcio es un intento de romper lo que Dios juntó
En Mateo 19.3 los fariseos le preguntaron a Jesús: "¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?" Jesús les
respondió en los versículos 4-6: "¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Romanos 7.1-3 dice que el matrimonio es de por vida. .
Además, Dios aborrece el divorcio porque.... El divorcio demuestra otro espíritu que no es el de Jesús
Jesús vino a este mundo como Príncipe de paz. Pedro escribió esto acerca de lo que Jesús hizo mientras anduvo aquí en la tierra: "Cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente" (1 Pedro 2.23). Luego Pedro nos amonesta en 1 Pedro 4.19: "De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien".
Por lo general, el divorcio es directamente opuesto a este espíritu que demostró Jesús. El divorcio es una reacción. Sólo mencionar la posibilidad del divorcio a su cónyuge es una manera de amenazar. Por eso, Dios aborrece el divorcio. Además, lo aborrece porque... El divorcio priva a los hijos de un ambiente seguro.
Los especialistas dicen que los hijos de padres divorciados tienden a la delincuencia. Son más propensos al robo, al homicidio y a un sinfín de crímenes. Las calles y las cárceles están llenas de jóvenes delincuentes que son el producto de hogares donde sus padres se divorciaron. Satanás toma la ventaja y aprieta cada vez más a estos jóvenes con sus lazos del vicio. ¿Cuántas pobres personas poblarán el infierno como resultado de padres que se divorciaron?
No sabemos. Pero las siguientes palabras de Jesús acerca de los que hacen tropezar a los "pequeños" deben alarmarnos: "Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar" (Mateo 18.6). Dios aborrece el divorcio porque hace tropezar a los hijos.
Además, Dios lo aborrece porque..... El divorcio engendra más divorcio
No hace tantos años que el divorcio casi no se conocía en los Estados Unidos. Pero ahora el mismo corre desenfrenado. Se dice que por cada cien matrimonios, casi unos cincuenta de ellos terminan con el divorcio..
El divorcio corre tan desenfrenado hoy día porque la generación actual está cosechando lo que sembraron sus padres; y es una cosecha bastante amarga. La generación anterior y la que la antecedió sembraron el divorcio al abrir la puerta (aunque inicialmente la abrieron sólo un poquito) a la posibilidad de salir de matrimonios difíciles por medio del divorcio. Lo que pasa en nuestra generación da testimonio a la veracidad de lo que dice la Biblia: "No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará" (Gálatas 6.7).
Existe también otra manera en que el divorcio engendra más divorcio. Dios instituyó el contrato matrimonial para la seguridad emocional de los cónyuges. ¿Qué pasa entonces si surge una disputa entre las personas casadas y ambas partes saben que si no pueden llegar a un acuerdo, el divorcio va a ser una opción? ¡Exactamente! ¡Esa posibilidad les quita a los cónyuges la propia seguridad que el matrimonio debería proveerles cuando pasan por dificultades matrimoniales!
Quiero terminar diciendo que el matrimonio mas que una unión entre un hombre y una mujer es un pacto que ambos hacen delante de los ojos de Dios (Proverbios 2:17)
Todo matrimonio es, por derecho natural, intrínsecamente indisoluble, es decir, no puede ser disuelto por el mutuo y privado acuerdo de los cónyuges. Cuando varón y mujer contraen matrimonio acceden a una institución de la que brota para ellos un vínculo de carácter permanente. El matrimonio así contraído rebasa los intereses privados de los cónyuges y aunque ellos fueron libres para contraerlo, no lo son para romper el vínculo que nació del mutuo consentimiento. La indisolubilidad del matrimonio no es una imposición de la sociedad ni brota exclusivamente de un precepto religioso sobreañadido, sino de la esencia misma de la realidad conyugal. «De ahí -decimos que las normas jurídicas deberán reconocer, garantizar y fomentar esta estabilidad del matrimonio, para estar de acuerdo con las exigencias del orden moral»
por lo tanto podemos decir que el divorcio no es, en principio, un derecho de la persona. La regulación civil del divorcio es, a lo más, «un supuesto remedio a un mal social». Pero tal pretendido remedio implica a su vez una grave amenaza contra la estabilidad del vínculo matrimonial, «valor sumamente importante para la vida afectiva de los esposos, para el bien de los hijos, para la firmeza de la familia y, al mismo tiempo, un elemento integrante fundamental del bien común de la sociedad». De ordinario, una ley de divorcio «induce a pensar que el matrimonio es disoluble y supone la introducción legalizada de una permisividad que socava las bases más firmes de la sociedad y de la familia»; es un «tipo de legislación prácticamente irreversible», que tiende progresivamente a «la multiplicación de causas que declaran legalmente roto el compromiso matrimonial». El divorcio, al conceder la posibilidad legal de contraer nuevo matrimonio civil, puede incitar a matrimonios sin problemas insolubles, pero en crisis transitoria, a acudir a este recurso legal. El divorcio, más que «un remedio al mal que se intenta atajar», se transforma en «una puerta abierta a la generalización del mal».
Hay que tener presente que el pacto es irrevocable:
-No depende de la actitud, decisión o actuación de uno de los cónyuges; es un compromiso unilateral. Es igual al compromiso que hizo Jesús con su Iglesia: “No te desampararé, ni te dejaré” (Hechos 13:5).
la palabra de Dios dice “Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”

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